La intolerancia a la lactosa

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LA INTOLERANCIA A LA LACTOSA

La intolerancia a la lactosa es un problema de salud que requiere un correcto diagnóstico y tratamiento. Se estima que actualmente entre un 30% y un 50% de la población sufre intolerancia a la lactosa.

Esta patología hace referencia a la incapacidad de digerir la lactosa de los productos lácteos. Esta incapacidad viene dada por una insuficiencia de una encima llamada lactasa.

 

Lactosa y lactasa.

La lactosa es un azúcar que está presente en todas las leches de los mamíferos, también en algunos alimentos preparados.

La lactasa es una enzima producida en el intestino delgado que tiene un papel clave en la división de la lactosa en azúcares simples. Si los niveles de lactasa son bajos, o no se desarrolla bien la labor de división, la lactosa llega al colon. Es en el colon donde es fermentada por las bacterias provocando una dificultad digestiva.

Los mamíferos adultos dejan de producir lactasa en su intestino. Sin embargo, también hay personas que pueden consumir leche y productos lácteos, sin sufrir los síntomas. Por otro lado, hay personas que necesitarán dejar de consumir leche hasta que desaparezcan por completo los síntomas, pasadas unas cuatro semanas. En cualquier caso se debe consultar a su médico o farmacéutico.

 

Síntomas principales.

Dependen de la cantidad consumida y el grado de insuficiencia de la enzima catalasa. Los síntomas aparecen alrededor de los 30 minutos y las dos horas después de ingerir productos lácteos (leche, helados, quesos, …). Ente los síntomas destacan cólicos abdominales, gases, náuseas, diarrea y distensión abdominal. La fermentación de la lactosa por las bacterias produce acidez e irritación.

 

Tratamiento.

Los síntomas desaparecen al eliminar las fuentes de lactosa de la dieta. Es recomendable revisar las etiquetas de los alimentos antes de consumirlos y conocer los productos lácteos más fáciles de digerir. Entre ellos se encuentran la leche de soja, la leche de cabra, el queso curado y los productos lácteos fermentados como el yogur (entre otros). Hay alimentos con calcio como verduras de hoja, ostras, sardinas, salmón y brócoli, entre otros.

 

Advertencia.

No consumir leche puede provocar una carencia de calcio, vitamina D y proteínas. Para obtener calcio se puede compaginar la dieta con suplementos de calcio y vitamina D. En las oficinas de farmacia se pueden encontrar fórmulas para tratar los síntomas de la intolerancia, además de suplementos de lactasa, cuyo consumo se recomienda en casos esporádicos.

 

 

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