Estreñimiento

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Aunque no existe una definición única, el estreñimiento consiste en la eliminación difícil de las heces o en un número inferior a tres deposiciones por semana, normalmente acompañado de una disminución del ritmo intestinal.

El estreñimiento es un problema de salud bastante común en la población. En nuestro país afecta al 20% de la población, y en espacial a las mujeres entre 20 y 35 años y a los mayores de 60 años.

TRATAMIENTO:

En primer lugar, es necesario saber si el estreñimiento ha aparecido recientemente y de forma brusca o se ha padecido toda la vida, en mayor o menor medida. En el primer caso sería necesario acudir al médico para descartar posibles patologías. En el segundo se debe recurrir en primer lugar a medidas higiénico-sanitarias y, en caso de que estas fracasen, tendremos que optar por tratamientos farmacológicos.

Entre las medidas higiénico-sanitarias se encuentran:

  • Realizar la defecación en el momento en que se perciba la necesidad, no retrasarla e intentar hacerlo a la misma hora del día.
  • Evitar el consumo de leche y sus derivados (en especial quesos curados ), arroz, zanahorias, y otros alimentos astringentes.
  • Aumentar el contenido de fibra vegetal en la dieta, incrementando el consumo de frutas y verduras.
  • Beber entre 1 y 2 litros de agua diariamente.

Si estas medidas no son suficientes, se puede recomendar el uso de un laxante, teniendo en cuenta que:

  • Realizar frecuentemente ejercicio físico moderado (como pasear alrededor de una hora al día).
  • Nunca deben usarse laxantes en personas que presenten dolor abdominal, náuseas, vómitos, calambres, flatulencia o,
  • que presenten algún síntoma agudo.
  • El uso de laxantes debe tener un carácter temporal. Como máximo al cabo de una semana debe suspenderse el tratamiento.

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En general los de primera elección son los incrementadores del bolo intestinal (plántago, metilcelulosa..) y los laxantes osmóticos (leche de magnesia, lactulosa, macrogol). Si no hacen efecto, se pueden usar los emolientes o estimulantes. El empleo de enemas debe reservarse para casos aislados, mientras que los supositorios o enemas de glicerina deben usarse puntualmente.

ESTREÑIMIENTO EN NIÑOS:

La mayoría de los casos de estreñimiento en niños puede corregirse incrementándose la dieta sólida, especialmente con mayor contenido en fibra (cereales y frutas). En caso de requerirse un medicamento, el de primera elección son los supositorios de glicerina. Los polietilenglicoles (macrogol), también se pueden considerar eficaces y seguros.
En los niños deben evitarse los laxantes estimulantes, así como el uso repetido de enemas, que en ningún caso deben administrarse a niños menores de 2 años.

ESTREÑIMIENTO EN ANCIANOS:

El uso eventual de enemas puede ser una buena solución, especialmente en los casos de compactación fecal, evitándose los jabonosos, por ser demasiado irritantes y siendo preferibles los de fosfato sódico, aunque por eso no sea necesario controlar su uso. También son eficaces los supositorios de glicerina.

Por vía oral están recomendados los polietilenglicoles (macrogol), debido a su eficacia y seguridad. Por el contrario, no se recomienda el empleo de laxantes osmóticos derivados del magnesio, debido al riesgo de acumulación, ni el de lubricantes, debido a la posibilidad de mala absorción de nutrientes liposolubles y fármacos.

ESTREÑIMIENTO DURANTE EL EMBARAZO:

Los únicos laxantes recomendados sin prescripción médica en el embarazo son los incrementadores del bolo intestinal (ispágula, metilcelulosa..). Son productos vegetales muy ricos en mucílagos que, en contacto con el agua, forman un gel viscoso que contribuye a aumentar el volumen de las heces.

PRECAUCIONES:

El uso continuado de laxantes puede producir diarrea y una serie de síntomas que se conoce como abuso de laxantes, que se caracteriza por alteraciones metabólicas y hepáticas que pueden llegar a ser graves. El abuso de laxantes provoca una atonía del colon secundaria a la estimulación previa, lo que genera un estreñimiento de rebote que induce al paciente a seguir tomándolos. También pueden ocasionar una diarrea persistente con alteraciones hidroelectrolíticas (deshidratación con pérdida de potasio y sodio), malabsorción de nutrientes, molestias gastrointestinales e incluso puede originar cambios en la estructura y función del colon.

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